muermo equino sintomas y diagnostico

Todo lo que debes saber sobre muermo equino síntomas y diagnostico

La peste equina es una patología bacteriana altamente peligrosa que impacta principalmente a los equinos, pero que también afecta a los felinos y puede transmitirse a otras especies. Los seres humanos tampoco están exentos de esta infección, lo que la convierte en una enfermedad zoonótica de reporte obligatorio. Afortunadamente, en la actualidad, la mayoría de los países del planeta han conseguido erradicarla por completo.

La fatídica enfermedad del caballo qué es el muermo equino

El muermo es una grave enfermedad infecciosa causada por bacterias, que afecta principalmente a caballos, mulos y asnos, pero también puede tener un potencial zoonótico que lo hace peligroso para los humanos. Este padecimiento puede resultar mortal si no se trata adecuadamente, con una tasa de mortalidad del 95%, y en algunos casos puede convertirse en una afección crónica, lo que significa que el animal infectado permanecerá portando la bacteria durante el resto de su vida.

Aunque los caballos, mulos y asnos son los más propensos a contraer esta enfermedad, otros animales como los félidos (leones, tigres y gatos) también pueden verse afectados, y en ocasiones se han reportado casos en perros, cabras, ovejas y camellos. Por el contrario, animales como las vacas, cerdos y aves son resistentes al muermo.

El muermo es endémico en ciertas zonas geográficas como América del Sur, África, Asia y Oriente Medio. Aunque en la mayoría de los países se ha logrado erradicar esta enfermedad a mediados del siglo pasado, aún pueden producirse brotes ocasionales, especialmente en personas que trabajan con la bacteria como parte de sus investigaciones. Por todo ello, se considera una enfermedad poco frecuente en la actualidad.

Orígenes del aburrimiento en equinos caballares

El peligroso muermo causado por la bacteria Burkholderia mallei

A continuación, te explicamos todo lo que necesitas saber sobre el muermo, una enfermedad infecciosa que tiene como origen una bacteria: el bacilo Gram negativo llamado Burkholderia mallei. Pertenece a la familia Burkholderiaceae y anteriormente era conocida como Pseudomonas mallei. Está estrechamente relacionada con Burkholderia pseudomallei, responsable de la melioidosis.

Esta bacteria se transmite por contacto directo o a través de los exudados respiratorios y piel de los infectados. Los caballos y felinos pueden adquirirla al ingerir alimentos o agua contaminados por la bacteria, o a través de aerosoles y lesiones en la piel o membranas mucosas.

Es importante destacar que los caballos latentes o crónicos que albergan la bacteria pero que no presentan síntomas de la enfermedad, son los más peligrosos en términos de contagio. Pueden propagar su infección durante toda su vida a otros animales.

Síntomas del muermo equino

La enfermedad puede manifestarse de manera aguda, crónica o sin síntomas aparentes. Dentro de las formas que producen síntomas encontramos tres tipos: nasal, pulmonar y cutáneo. Mientras que las dos primeras suelen causar una enfermedad aguda, el muermo cutáneo es más comúnmente un proceso crónico. El periodo de incubación suele tener una duración de 2 a 6 semanas.

Los casos asintomáticos o subclínicos son un verdadero riesgo, ya que son una fuente importante de contagio. En los seres humanos, la enfermedad suele ser fatal sin un tratamiento adecuado.

Diagnóstico del muermo equino

Descubriendo los signos clínicos

Si un caballo presenta ciertos signos clínicos, debemos sospechar de una enfermedad específica. Sin embargo, es importante diferenciarla de otras posibles causas que puedan ocasionar síntomas similares. Algunas de estas enfermedades en equinos incluyen:

  • Infecciones bacterianas
  • Problemas respiratorios
  • Enfermedades de la piel

Para poder diagnosticar correctamente la enfermedad en cuestión, es necesario obtener muestras de sangre, exudados, pus y tejidos afectados. Estas pruebas serán de gran ayuda para identificar la presencia de la bacteria responsable.

Tipos de muestras y pruebas disponibles

Las muestras más comunes utilizadas en el diagnóstico son:

  • Sangre
  • Exudados
  • Pus de las lesiones
  • Nódulos
  • Vías respiratorias afectadas
  • Piel afectada

Una vez obtenidas las muestras, estas pueden ser analizadas mediante diferentes pruebas, entre las cuales se incluyen:

  • Cultivo bacteriano
  • Tinción de Gram
  • Reacción en cadena de la polimerasa (PCR)
  • Prueba de sensibilidad a los antibióticos

Cuadro clínicoeditar

El muermo es una enfermedad que se manifiesta de diversas formas en el ser humano, y su presentación varía según la parte del cuerpo donde se haya originado la infección y la capacidad del organismo para defenderse.

Remedios para tratar la apatía en los equinos

Debido a su gran peligrosidad, se desaconseja fuertemente el tratamiento del muermo equino. Aunque se utiliza solo en zonas endémicas, dicha práctica puede resultar en animales que portan la bacteria y facilitan la propagación de la enfermedad. Por lo tanto, es preferible abstenerse de tratarla y no se dispone de vacunas disponibles.

El muermo equino figura en la lista de enfermedades de notificación obligatoria para los équidos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE). En caso de detectarse, debe informarse a las autoridades competentes y consultar los requisitos y acciones establecidos en el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE. Se establece que cualquier animal que dé positivo en pruebas de diagnóstico en zonas no endémicas debe ser sometido a la eutanasia, debido al grave riesgo para la salud pública que representa esta enfermedad. Además, los cadáveres deben ser incinerados para evitar cualquier peligro adicional.

En caso de brote de muermo equino, se debe establecer una cuarentena en todos los establecimientos donde se encuentren animales afectados. Además, se deben llevar a cabo medidas exhaustivas de limpieza y desinfección en dichos lugares, así como en todos los objetos y fómites en contacto con los equinos. Aquellos animales susceptibles a esta enfermedad deben mantenerse alejados de estos establecimientos durante varios meses, debido a su alta morbilidad y contagiosidad. Por esta razón, lugares de concentración de animales representan un gran peligro para la propagación del muermo equino.

Signos clínicos

Las diferentes formas en que se manifiesta el muermo están directamente relacionadas con la ubicación de las lesiones.

Además, suele presentarse como una combinación de las mismas.

La forma nasal se caracteriza por nódulos y ulceraciones en la nariz y el tracto respiratorio superior, acompañados de un exudado amarillento y denso.

En ocasiones, estas lesiones pueden dejar cicatrices con forma de estrella.

Además, pueden aparecer otros síntomas como linfadenopatía regional, fiebre, anorexia, tos y dificultad para respirar.

Por otro lado, la forma pulmonar se caracteriza por nódulos en el pulmón, que pueden extenderse a otros órganos como el hígado, el bazo y el riñón.

Los síntomas más comunes en este caso son fiebre, dificultad para respirar, tos y pérdida de condición física.

Por último, la forma cutánea se manifiesta en nódulos subcutáneos en las extremidades posteriores, el área costal y el abdomen ventral.

Estos nódulos pueden ulcerarse y secretar un exudado viscoso y amarillento.

En casos más graves, también puede darse una inflamación en los testículos en sementales.

Signos clínicos

El muermo produce nódulos y ulceraciones en las vías respiratorias y los pulmones de los animales, y también puede manifestarse en forma cutánea, conocida como farcy.

Existen dos tipos de la enfermedad: aguda y crónica. Las formas agudas se observan comúnmente en asnos y mulos, quienes experimentan fiebre alta y problemas respiratorios. En cambio, en los caballos, la enfermedad tiende a ser crónica y pueden sobrevivir durante varios años.

Se suelen categorizar las diferentes formas de la enfermedad según el lugar donde se haya producido la infección inicial. Las formas nasal y pulmonar suelen ser agudas, mientras que la forma cutánea se asocia con un proceso crónico.

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