las postrimerias de fernando iii el santo

Las impactantes postrimerías de Fernando III el Santo una historia que no conocías

La creación más destacada de Virgilio Mattoni es este lienzo, reflejo de su intensa devoción y enfoque principal de sus obras pictóricas. Con grandes expectativas de ser reconocido en Madrid, el artista presentó esta pieza en la Exposición Nacional de 1887, donde obtuvo una medalla de plata. El cuadro representa un pasaje de la agonía del rey Fernando III, basado en la Crónica de España de Alfonso X el Sabio, hijo del monarca.

Emblemas monárquicos en la pintura

La fascinante obra cuenta con detalles muy interesantes. Al observarla detenidamente, se puede apreciar que en la base se encuentra un cojín que sostiene la réplica exacta de la corona, el cetro y la famosa espada del rey. Estos elementos han sido copiados fielmente de los modelos reales resguardados en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla.

Cuál es el tema central de la pintura

El escritor plasmó en su obra un hecho relacionado con su querida ciudad de Sevilla, extraído de la "Estoria de España" escrita por Alfonso X el Sabio (hijo del rey Fernando III el Santo), donde se detalla la muerte del monarca, considerada una de las más emotivas de nuestro pasado.

Mientras yacía en su lecho, cubierto de cenizas y con una soga al cuello, el rey vio la Sagrada forma y, postrándose ante ella, decidió dar sus últimos y sabios consejos a su hijo Alfonso. "El tránsito de San Fernando opacó y redujo a nada todas las grandezas de su vida. Y en cuanto a su vida interior, ¿quién podría hablar con suficiente dignidad sino los ángeles, quienes fueron testigos de sus diálogos espirituales y de aquellos éxtasis y arrobos que anunciaron su partida...

Los presenciantes del fallecimiento de Fernando III

Retomando la obra, nos encontramos con la presencia de varios personajes: la imponente reina Juana, que se desploma sobre su suave almohadón, los jóvenes infantes Alfonso (quien más adelante sería el rey Alfonso X), Juan y Felipe, además de la infanta Leonor, quien se cubre humildemente con un velo. Seguramente, al fondo, estarían sus otros hijos, como Manuel (el benjamín a quien legó su espada) o el futuro arzobispo de Toledo, Sancho.

Una caja para contener los restos del Monarca Sagrado

Tras la canonización de Fernando III en el año 1671, se llevó a cabo la fabricación de una nueva urna para albergar los restos del magnánimo rey. Se trata de una urna de plata elaborada a finales del siglo XVII, la cual resguarda los restos de Fernando III el Santo. Dicha urna se encuentra ubicada frente a las gradas del basamento de mampostería.

En este basamento, conocido por ser la base de la urna, se encuentran situados los cuatro epitafios famosos, escritos en árabe, latín, hebreo y castellano, que honran la memoria del rey santo.

Cabe destacar que esta urna, la cual alberga los restos mortales de San Fernando, se encuentra abierta al público el día 30 de mayo. En su interior, se puede apreciar su cuerpo en un ataúd de cristal, ataviado con su corona y cetro, exactamente iguales a los de la pintura realizada por Mattoni.

La Narración en un Cuadro Una Historia Revelada

Para la Exposición Nacional de 1887, pinté una obra de carácter historicista que retrata las últimas horas de Fernando III El Santo. Mi objetivo era obtener la medalla de oro, sin embargo, aunque no la obtuve, logré la segunda medalla y así, dar a conocer mi nombre.

Mi propósito era conseguir el primer lugar en la Exposición Nacional de 1887, por lo que realicé un cuadro sobre las últimas horas de Fernando III El Santo, dentro del movimiento historicista. Aunque no obtuve la medalla de oro, sí conseguí la segunda y así, puse mi nombre en la mira de todos.

Con la intención de obtener reconocimiento en la Exposición Nacional de 1887, elaboré un lienzo histórico que retrata los últimos momentos de Fernando III El Santo. Aunque no logré la medalla de oro, sí recibí la segunda y así, di a conocer mi nombre.

El legendario arma de Fernando III el Santo

La espada Lobera, cuyo nombre evoca valentía y poder, es considerada una de las mayores reliquias en la ciudad de Sevilla, ya que representa la conquista de la ciudad, gracias a las disposiciones del rey Alfonso X en 1255. Cada 23 de noviembre, esta legendaria espada se saca en procesión desde el interior de la Catedral, en honor a su importancia histórica.

La Lobera es una espada de hoja plana y doble filo, con una longitud de 0,854 m y una anchura de 0,053 m en su parte más ancha, afinándose gradualmente hasta terminar en una punta redonda. Según el ilustre Don Juan Manuel, príncipe de Villena y nieto de Fernando III de Castilla, esta espada perteneció al conde Fernán González y al morir, se la entregó a su hijo menor con las siguientes palabras:

"La espada Lobera, símbolo de valentía y poder, es una reliquia inigualable en la ciudad de Sevilla, pues representa la conquista de esta tierra gracias a las disposiciones de Alfonso X en 1255. Cada año, el 23 de noviembre, se lleva en procesión desde el interior de la Catedral en honor a su trascendental papel en la historia de la ciudad."

La Batalladora Señora

Al fondo de la capilla, se encuentra un hermoso arco de estilo nazarí que conduce al altar donde reside la famosa Virgen de las Batallas. Esta imagen religiosa, tan significativa para la Catedral de Sevilla, cuenta con una historia legendaria. Según cuenta la tradición, el rey Fernando III El Santo portaba esta figura en el arzón de su caballo, buscando la protección divina en batalla. Posteriormente, su hijo Alfonso la donaría a la catedral.

En todo el mundo, solo existen seis imágenes de la Virgen de las Batallas, de las cuales cinco se encuentran en España y la otra en Nueva York. Entre ellas, destaca la que se encuentra en el Museo del Prado, que según la tradición popular, perteneció al conde Fernán González. Al igual que en el caso de la citada en la Catedral de Sevilla, el conde también portaba esta advocación mariana en las batallas.

La tumba del monarca Fernando III

El sepulcro de Fernando III, conocido como "el Santo", fue colocado en la Catedral de Sevilla tres días después de su muerte. Según su testamento, el rey había dispuesto que su cuerpo fuera enterrado junto a la figura de la Virgen de los Reyes, la cual se cree que le fue obsequiada por su primo San Luis, rey de...

Se cree que fue su hijo Alfonso quien ordenó que se grabara su epitafio en latín, castellano, árabe y hebreo:

"En este lugar yace el Rey muy respetado Don Fernando, señor de Castilla y Toledo, de León, Galicia, Sevilla, Córdoba, Murcia y Jaén. Fue quien conquistó toda España, siendo el más leal, verdadero, valiente, apuesto, distinguido, paciente, etcétera."

Detalles de la imagen

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La obra de Virgilio Mattoni Las postrimerías de Fernando III el Santo representa los últimos momentos del rey de Castilla, Fernando III († 1252), conocido como el Santo, quien falleció en Sevilla el 30 de mayo de 1252. Esta obra es considerada su obra más importante y fue creada específicamente para la Exposición Nacional de 1887.

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