cómo son los meloncillos

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El meloncillo, cuyo nombre científico es Herpestes ichneumon y proviene del término latino "meles" que significa tejón, es un mamífero carnívoro perteneciente a la familia Herpestidae. Esta criatura, también conocida popularmente como mangosta común o egipcia, se caracteriza por su pequeño tamaño y es la única de su familia que se encuentra en Europa.

Características del meloncillo

El meloncillo, conocido científicamente como Herpestes ichneumon, es un animal mamífero que también responde al nombre de mangosta egipcia.

Su cuerpo es alargado, dándole una apariencia similar a la de un reptil cuando se le observa desde lejos.

Entre las principales características del meloncillo destacan las siguientes:

  • Tiene un cuerpo alargado.
  • Se le puede conocer también como mangosta egipcia.
  • Es un mamífero.
  • Se diferencia de otros animales por su forma corporal.

Alimentación del meloncillo

Los herpestes ichneumon, también conocidos como mangostas egipcias, son animales carnívoros que se alimentan de una gran variedad de presas, como peces, aves, mamíferos pequeños, reptiles, anfibios, invertebrados y huevos. De hecho, su nombre científico se debe a su habilidad para cazar huevos, ya que utilizan sus patas traseras para tomarlos y luego los lanzan contra rocas para abrirlos.

Además de ser expertos en la caza de huevos, las mangostas egipcias son conocidas por su capacidad para matar serpientes. Para lograrlo, utilizan una técnica muy peculiar: erizan su pelaje para confundir y distraer a las serpientes, y luego las atacan por detrás de la cabeza. Gracias a su velocidad y agilidad, pueden evadir los ataques de las serpientes y capturarlas en un abrir y cerrar de ojos.

Además, su dieta tan variada les permite adaptarse a diferentes entornos y sobrevivir en distintas situaciones alimenticias.

Hábitat y distribución

Origen africano,
Ocupa el suroeste de la Península, con mayor presencia en el Algarve, Sierra Morena, Doñana y serranías de Cádiz y Málaga.

Actualmente está experimentando una ligera tendencia expansiva, posiblemente debido a la densificación del matorral. Algunos ejemplares han sido localizados en los Arribes del Duero.

Hábitat típico:

Suelos mediterráneos con encinas y alcornoques. En zonas de cultivo, se refugia en los sotos y islas de fresnos, adelfas y zarzas. También puede habitar en bosques fluviales.

A pesar de que se sospecha que la salud de sus poblaciones puede estar amenazada, en ocasiones es cazado ilegalmente por aquellos que lo ven como un competidor en la caza del conejo.

Descripcióneditar

El meloncillo se caracteriza por su figura alargada y puntiaguda,[2]​ con una piel uniforme en tonos marrón-grisáceos y pelos negros con extremos en tonos crema,[3]​ que miden entre 6 y 8 cm. Debajo de este pelaje se encuentra una cálida y suave borra.[4]​ Sus patas son cortas y de color oscuro,[3]​ cada una con cinco dedos y garras afiladas y curvadas que le permiten excavar,[5]​ sin ser retráctiles.[3]​ Su cola es ancha en la base y presenta una melena de pelos largos y negros en la punta, mientras que sus orejas son cortas, anchas y redondas.[3]​

Entre sus rasgos más notables, encontramos que su cuerpo mide entre 48 y 60 cm y su cola entre 33 y 54 cm. Además, su peso oscila entre 1,7 y 4 kg.[6]​ Es posible distinguir al meloncillo por...

Distribución y hábitateditar

La presencia del meloncillo se extiende mayormente por África al sur del Sahara, ocupando gran parte del territorio desde el sur de Senegal y Gambia hasta África oriental. Además, también se puede encontrar en algunos países como Angola, Zambia, Malaui y Mozambique. No obstante, hay ciertas regiones donde no se encuentra presente, por ejemplo en la mayor parte del África austral. Sin embargo, sí se puede hallar en otros lugares como el noreste de Namibia, norte de Botsuana, noreste de Zimbabue y a lo largo de la costa de Sudáfrica. Además, fuera de África, también existe en otros lugares como la península del Sinaí y el sur de Turquía. Incluso en Europa se ha registrado su presencia en la península ibérica, donde cuenta con una ligera tendencia a expandirse y se encuentra principalmente abundante en el Algarve, Extremadura, Sierra Morena y Coto de Doñana.

Inicialmente, se creía que la presencia del meloncillo en la península ibérica se debía a una introducción antigua, ya que no se encontraban registros fósiles de la especie en Europa. Se pensaba que los fenicios lo introdujeron con el propósito de controlar la población de ratones y reptiles en sus casas. Sin embargo, solo hay evidencia de la llegada del meloncillo a España por parte de los romanos, quienes lo utilizaron para la misma función, como se demostró en el hallazgo de un esqueleto en una tumba de Mérida y en otros dos lugares de Portugal.

Sin embargo, gracias a estudios filogeográficos recientes, se ha descubierto que las poblaciones de meloncillo en la península ibérica presentan una alta diferenciación genética en comparación con las poblaciones africanas. Esto indica que la especie habría llegado a la península a través del estrecho de Gibraltar durante las fluctuaciones del nivel del mar en el Pleistoceno, descartando así la teoría de su introducción por parte del hombre.

Reproducción del meloncillo

En el proceso de apareamiento, los individuos no presentan una diferencia evidente entre macho y hembra. Sin embargo, los machos llevan a cabo un cortejo como método para impresionar a las hembras y asegurar la reproducción.

Este cortejo consiste en que el macho acerca su boca al cuello de la hembra, en un proceso que dura alrededor de 5 minutos. Durante este tiempo, la hembra emite sonidos que son repetidos por el macho como señal de aceptación. Además, la hembra realiza movimientos juguetones para mostrar su interés en reproducirse con el macho.

Es importante destacar que la hembra solo está receptiva para la reproducción durante su temporada reproductiva, la cual se puede identificar por el cambio en su vulva, que se vuelve roja e inflamada. Además, el celo puede presentarse de forma rápida, incluso a tan solo 10 días después de haber dado a luz en algunos casos.

Comportamiento del meloncillo

Algunos son solitarios, mientras que otros se agrupan en manadas de hasta siete individuos, aunque es más común ver grupos pequeños debido a la competencia por la comida. Cabe destacar que son excelentes nadadores y disfrutan del sol.

Son activos durante el día y se caracterizan por su agilidad y su naturaleza juguetona, aunque pueden ser muy salvajes. Algunos son entrenados desde una edad temprana para ser domesticados y tenerlos como mascotas, e incluso se dice que fueron domesticados antes que los gatos.

Pero su comportamiento más interesante se encuentra en sus glándulas anales, cuyo olor extremadamente fuerte los obliga a taparse la nariz con su cola a veces. Sin embargo, esta función es importante, ya que los líderes de la manada utilizan su aroma para guiar a los demás miembros, y las madres también utilizan sus glándulas para guiar a sus crías. Además, estas glándulas anales también sirven para indicar el celo de las hembras y distinguir a los integrantes de otras manadas.

Reproducción

El periodo reproductivo del meloncillo se produce durante la primavera en distintas alturas. La duración del embarazo es de aproximadamente tres meses y, al final, nacen camadas de entre dos y cuatro crías, principalmente en verano.

Las crías se mantienen junto a la madre durante aproximadamente un año y, durante este tiempo, las siguen caminando en fila india, con sus cuerpos pegados y sus hocicos bajo la cola del que va delante. Su apariencia similar a la de una gran serpiente peluda ha dado origen a diversas leyendas en el sur de la península ibérica.

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